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martes, 25 de junio de 2013

Bancos de Conservación de la Naturaleza: Una herramienta efectiva para la Conservación de la Biodiversidad


Los Bancos de Conservación son un modelo novedoso en España, pero que en otros países se lleva utilizando durante décadas para conservar especies y hábitats. Se trata de una herramienta de conservación ambiental que complementará el sistema actual en los modelos de planificación territorial permitiendo efectuar compensaciones ambientales a partir de la modificación de la evaluación de impacto ambiental que actualmente se encuentra en proceso de tramitación.
Los Bancos de Conservación de la Naturaleza son herramientas de conservación por las que se mejora el medio natural, de manera que permiten comerciar con esta mejora en forma de créditos ambientales. Éste es el punto clave del concepto ya que permiten que las acciones de mejora y conservación de la biodiversidad, que hasta hoy no se consideraban como actividades que pudieran tener un retorno económico, puedan empezar a ser valoradas y, lo que es más, puedan convertirse en una actividad rentable.
Si el que contamina paga, ¿por qué el que conserva no cobra? ¿Cómo se puede lograr que el que mejora la biodiversidad pueda obtener un beneficio económico por ello? ¿No es necesario generar incentivos para que propietarios rurales que atesoran biodiversidad en sus propiedades puedan obtener ingresos por su conservación?
Hasta hace poco era impensable que el hecho de mejorar la calidad del hábitat  de una especie amenazada pudiese llegar a tener un retorno económico. Con esta herramienta se puede lograr.
Además, los Bancos de Conservación pueden  asegurar que esa mejora de los hábitats se  conserve a largo plazo, es decir, se van a generar  las garantías legales, ecológicas, y  sobre todo, financieras que van a permitir esta conservación. Ningún Banco de Conservación se podrá poner en marcha sin cumplir esos requisitos.
Pero sobre todo, y ese es uno de los papeles más importantes que deben jugar los bancos de conservación en la legislación de impacto ambiental, los bancos de hábitat permiten cuantificar los daños, algo que hasta ahora no se estaba haciendo y que dejaba las compensaciones de los impactos a merced de la subjetividad.
Por lo tanto los Bancos de Conservación van a favorecer la creación de valor ambiental por parte de propietarios privados o empresas que quieran obtener rentabilidad del incremento de los  recursos y servicios ambientales que se generen como consecuencia de sus acciones de conservación. Se trata de un cambio de paradigma a través del cual se favorece la inversión privada en la conservación ambiental, inversión que hasta día de hoy se hace de una manera altruista sin interés económico alguno. Ahora la conservación pasa a transformarse en una actividad económica rentable.
En ningún caso, la puesta en marcha de los bancos de conservación significa ni poner precio ni comerciar con la naturaleza. Desde mi punto de vista no es así, con lo que se está comerciando es con las mejoras sobre la biodiversidad, que no se lograrían si no existiera el Banco de Conservación. Se está comerciando con el servicio que dan los “promotores de acciones de conservación” para mejorar la biodiversidad de la que todos disfrutamos.
Por otro lado está el hecho de pensar que los Bancos de Conservación dan licencia para contaminar. Para compensar un daño a través de un banco de Conservación primero se ha de cumplir una jerarquía de mitigación y haber realizado el correspondiente trámite de Evaluación de Impacto Ambiental. Cuando ésta determina que además de las medidas para evitar el daño, o las de restauración y reposición, es necesaria una compensación adicional es cuando entran juego los Bancos de Conservación. Una opción para dar una solución más efectiva que la alternativa actual a las compensaciones. ¿Y por qué más efectivo? Pues hay distintas razones:
  • La primera, porque normalmente los Bancos de Conservación ocupan un área muy superior a la que cualquier compensación realizada de manera individual podría ocupar, y esto para muchos hábitats supone una protección adicional, por dar continuidad a los hábitats y encontrarse éstos más protegidos respecto a las amenazas exteriores.
  • Por otro lado está el hecho de que por tratarse de una actividad económica, se busca la efectividad en los procesos, es decir, se estudia la mejor manera y más eficiente económica y ecológicamente de acometer las acciones de conservación, pensando en la continuidad en el tiempo de las mejoras ambientales obtenidas. Este aspecto  en el caso de las compensaciones proyecto a proyecto no se tiene en cuenta, ya que los resultados ecológicos a más de 5 o 6 años normalmente no son considerados por no tener un seguimiento de los mismos por parte ni de los responsables de la compensación ni de la administración competente.
  • Por último, están las garantías que ofrecen los bancos de conservación para esta creación de valor natural, que son a muy largo plazo, incluso a perpetuidad, con un seguimiento mucho más efectivo que el que se lleva a cabo en las compensaciones proyecto a proyectos tradicionales.
Los Bancos de Conservación o Bancos de Hábitat por lo tanto, son herramientas muy efectivas para contribuir a evitar la pérdida de ecosistemas. Nosotros desde Ecoacsa hemos apostado por ello, porque en los países donde funcionan son herramientas muy efectivas de conservación de la biodiversidad,  con pruebas como:
  • En EEUU se han constituido Bancos de Hábitat en una superficie mayor de 200.000 ha, en su mayor parte de humedales, que han pasado a un estatus de conservación a perpetuidad garantizado desde el punto legal y financiero.
  • Ya hay más de 900 bancos funcionando en EEUU
  • Los Bancos de Hábitat funcionan o comienzan a desarrollarse en muchos países a nivel mundial: EEUU, Canadá, Australia, Reino Unido, Francia,…
  • El mercado de los Bancos de Hábitat mueve en el mundo en torno a los 3000 millones de euros anuales, es decir manos privadas invierten en creación de biodiversidad una cifra que está en el orden de miles de millones de euros.
  • Según la legislación federal estadounidense, los bancos de mitigación constituyen  la mejor y más efectiva  herramienta de compensación de daños ambientales en los humedales.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Bancos de hábitat: una solución de futuro

Nueva publicación de ecoacsa creada con el objetivo de dar a conocer lo que los bancos de hábitat son, cuál es su origen y qué factores influyen en la implantación de un mercado de créditos ambientales. "Bancos de hábitat: una solución de futuro" pretende dar un enfoque simplificado de una herramienta compleja pero con un objetivo final muy simple: obtener una "no pérdida neta de biodiversidad":




lunes, 27 de agosto de 2012

Bancos de hábitat: cuatro maneras de crear valor ambiental



Los bancos de hábitat generan capital natural para crear créditos ambientales que puedan ser vendidos para compensar débitos ambientales.


Estos créditos ambientales pueden ser de muchos tipos, en función de los bienes o servicios ambientales sobre los que se quiera actuar. Los créditos ambientales pueden ser de humedales, de especies, de hábitats determinados, etc…Pero la creación de valor natural se puede realizar sólo de cuatro maneras posibles: creando, restaurando, mejorando y preservando. Cada una de estas cuatro se considerará un nivel de creación de valor ambiental distinto, que sin la acción humana no hubiera llegado a crearse.



La creación de hábitats se refiere a la conversión de un terreno determinado, en un área con nuevo valor ambiental. Para ello se ha de seleccionar un terreno con potencial ambiental  que reúna las características necesarias para que en un futuro el hábitat creado pueda subsistir por sí mismo. Este valor natural creado habrá de ser preservado (condición intrínseca a los bancos de hábitat) a muy largo plazo.

La restauración de hábitats se refiere a la reposición de un hábitat dañado por la actividad humana a la situación natural anterior al daño.  En este caso muchas veces sólo sería necesaria la devolución  de un servicio que haya sido dañado (p.e. suministro natural de agua), y otras veces se precisa de actuaciones mucho más extensas, en función del grado de deterioro del hábitat que se quiera restaurar. En este caso también los hábitats restaurados se verán beneficiados por una conservación a largo plazo.

La mejora de hábitats  se refiere a una actuación que mejora una o varias funciones de un hábitat existente y su posterior conservación.

La conservación de hábitats se refiere al mantenimiento a muy largo plazo de un hábitat dañado. Puede parecer vano, pero el simple mantenimiento de determinados hábitats puede generar  un valor ambiental añadido importante en zonas donde no se han establecido figuras de protección.

Cada una de estas figuras se considera de manera distinta a la hora de establecer los ratios de equivalencia entre crédito-debito ambiental, ya que no puede ser considerado de la misma  manera la creación de un hábitat natural que únicamente su mantenimiento.

viernes, 11 de mayo de 2012

¿Es "licito" comerciar con el Medio Ambiente"?



Parece una pregunta aparentemente de respuesta inmediata. Lo primero que nos viene a la cabeza cuando escuchamos una pregunta de este tipo es, por supuesto, “no, no parece lícito”. Los porqués, podrían ser infinitos. Desde un “no porque la Naturaleza es de todos” hasta respuestas del tipo “no porque el mercado lo destruye todo”.
Esto es lo que a primera vista, en la situación actual, respondería una gran parte de la población. Todos vemos cómo los recursos ambientales se están viendo mermados por la actividad económica. Cómo está prevaleciendo la razón económica sobre la razón ecológica.
A pesar de la tendencia de las empresas y los gobiernos hacia la sostenibilidad, todavía hay un largo camino por recorrer. Se está viendo que el modelo actual de conservación de los recursos naturales es insuficiente. Desde la contribución por parte de las Administraciones Públicas (la mayor parte) y por parte de Entidades Privadas (la menor parte) no se está alcanzando esta sostenibilidad. Parece que hay que cambiar algo, no sabemos qué.

Los Mercados de Medio Ambiente son la irrupción de un sistema considerado desde siempre trasgresor en un medio idílico, el Medio Natural. Para muchos, no resulta lícita esta trasgresión. La Naturaleza ha de ser y estar, como ha estado siempre, como un ente que no ha de ser “tocado” por la actividad del hombre. Pero ésto dejó de ser así desde hace mucho tiempo. Desde el momento en que el hombre empezó a explotar los recursos naturales para su bienestar.
Los Mercados de Medio Ambiente, están permitiendo que se generen nuevos servicios ambientales y que se conserven los recursos en muchas zonas del mundo, gracias a que se puede obtener un rendimiento económico por su generación o conservación. Están consiguiendo que a las empresas les resulte atractivo generar recursos naturales y conservar los servicios que nos presta el Medio Ambiente. Se están convirtiendo en un incentivo muy interesante para la conservación.
Los Mercados Ambientales no pretenden “mercadear” con los recursos y servicios naturales existentes, éstos ya existen y no son objeto de mercado. Lo que pretenden es comerciar con nuevos recursos y servicios ambientales, generados como consecuencia una serie de actividades de conservación, gestión sostenible e incluso creación de activos naturales,  activos, que sin la existencia de estos Mercados Ambientales no se conservarían, gestionarían o crearían.
Es importante entender esto: los mercados de Medio Ambiente no comercian con lo existente, sino con lo creado, es decir, es necesario aportar mejoras al Medio Ambiente para poder comerciar con ellas, e incluso en ocasiones (como ocurre en los Bancos de Hábitat) es necesario el compromiso de conservación a largo plazo o a perpetuidad de los activos naturales creados. Por lo tanto, lo primero que hacen los mercados ambientales es crear una adicionalidad ambiental. El que luego esta adicionalidad sea objeto de transacción económica o no es lo de menos, ya que esta transacción económica en un Mercado Ambiental regulado no deja de ser sino un incentivo para invertir en el Medio Natural, un incentivo para que las empresas contribuyan de manera efectiva a la Conservación del Medio Ambiente.
Desde nuestra posición consideramos que los Mercados Ambientales son, no sólo lícitos, sino necesarios para alcanzar la sostenibilidad. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Una historia de tortugas

En el año 2001 los desarrollos urbanísticos en el estado de Alabama se encontraban frenados por la protección que se establecía sobre los territorios en los que se encontraba la Tortuga de la Florida, una especie autóctona en riesgo de extinción. Se denegaba cualquier permiso de cualquier proyecto cuya localización pudiera afectar a los hábitats de esta especie. Los promotores y los propietarios de terreno se encontraban furiosos, mientras el organismo encargado de desarrollar esta protección (el US Fish and Wildlife Service (USFWS)) sobre los hábitats de la Tortuga de la Florida tenía muy pocas soluciones al respecto, y el número de ejemplares de esta especie seguía disminuyendo.


En este escenario, la Mobile Área Water and Sewer System(MAWSS) poseía unas 90 Ha. de bosque de pino de hoja larga , esencial para el desarrollo de esta especie, con una población de Tortugas de la Florida que iba deteriorándose. Esta población, que entonces contaba con 12 tortugas, podría recuperarse adoptándose medidas adecuadas.
Tras un acuerdo con el USFWSS, se desarrolló un Banco de Conservación de la Tortuga de la Florida, en el que se acordaba recolocar los ejemplares, restaurar los hábitats y establecer una protección permanente del área, a cambio de poder vender un crédito por cada tortuga afectada y recuperada. El banco funcionaba de la siguiente manera:
·        Se establecieron permisos, que se emitían en cortos plazos de tiempo,  que se emitían a los propietarios para la reubicación de las tortugas de su propiedad a la propiedad del Banco de Conservación.
·        Los precios de partida de los créditos se establecieron en torno a los 3.500 dólares por especie, que incluían el traslado y cobertura de la tortuga y la gestión de los hábitats a perpetuidad en el Banco de Conservación. Este precio era un precio susceptiblemente inferior al derivado de la necesidad de comprar o reservar un espacio valioso dentro de las áreas a desarrollar para la conservación de la tortuga.
·        El Banco de Conservación permitía proceder a la construcción de los proyectos, sin retrasos costosos en tiempo y en dinero , mientras que la restauración y protección del nuevo hábitat de la tortuga se desarrollaba en paralelo.
·        De esta manera las Tortugas de la Florida recibían una protección permanente en un hábitat contiguo, de mayor tamaño y con mayores posibilidades de éxito.

Hasta el momento se han vendido más de 60 créditos de Tortuga de la Florida, y gracias a un programa de seguimiento del Banco de Conservación, se ha conseguido documentar la reproducción de esta especie por primera vez en muchos años de estudio. Además se ha conseguido establecer una población viable y protegida de la Tortuga de la Florida para el futuro. Con este Banco de Conservación se han logrado beneficios para todos: los propietarios y promotores pueden desarrollar sus proyectos sobre terrenos en los que antes no podían promover nada, y sobre todo, la población de tortugas tiene mayores oportunidades de crecer, siendo el número de individuos que en la actualidad se encuentran en el Banco de Conservación  mayor de 60.

jueves, 16 de febrero de 2012

La oferta, la demanda y el marco regulatorio

Como en cualquier Mercado, para la creación de un Mercado de Bancos de Hábitat es necesario el establecimiento de una oferta y una demanda, y un marco regulatorio en el que se desenvuelva el mercado.


Para generar demanda, sería necesario que las Evaluaciones de Impacto Ambiental fueran más estrictas de manera que las compensaciones de daños a realizar en cada caso. Además sería necesario que se permitiera emplear los créditos ambientales comprados equivalentes a las medidas compensatorias necesarias para compensar el daño.
Para generar oferta, no sería  necesario más que la creación de Bancos de Hábitat allá donde fuera viable realizarlos. Hay que tener en cuenta que los Bancos de Hábitat han de encontrarse vinculados a la región donde se realiza el daño, por lo que ocurriría lo mismo que en cualquier mercado, sería necesario analizar dentro la oferta que podamos realizar, la demanda de créditos que se pudiera generar en el área de compensación para el Bancos en cuestión.
En cuanto al marco regulatorio, sería necesario el establecimiento de unos sistemas que permitieran establecer las equivalencias entre los daños ambientales generados y los beneficios ambientales creados, de manera que el sistema fuera eficiente y se consiguiera el objetivo final de “no pérdida neta de biodiversidad”. Además habría que tener en cuenta la “propiedad de los recursos ambientales”, que ahora no se encuentra del todo regulada, y los condicionantes de perpetuidad que tiene la generación de créditos ambientales en un Banco de Hábitat, a lo mejor mediante el establecimientos de algún tipo de figura de protección.
Para el fomento del comercio de créditos ambientales por parte del estado podrían establecerse medidas preferentes iniciales que estimularan las inversiones en este campo hasta conseguir unos mínimos de oferta y demanda que permitieran que el mercado evolucionara libremente. A partir de ahí, y con un mercado comenzando a madurar, el establecimiento de los precios se guiaría por la Ley de Oferta y Demanda como en cualquier otro mercado.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Un paso adelante para los bancos de hábitat.

Al final llegó. Se hizo de rogar pero el Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, finalmente se aprobó mediante el Real Decreto 1274/2011 que se publicaba el pasado 30 de septiembre (http://www.boe.es/boe/dias/2011/09/30/pdfs/BOE-A-2011-15363.pdf)
Hay que recordar, que este Plan, es consecuencia de la ley 42/2007 DE Patrimonio Natural, que instaba la creación de un Plan estratégico como instrumento de planificación de la actividad de la Administración General del Estado en Patrimonio Natural y Biodiversidad.
Parece que las prisas, el final de la legislatura se ha adelantado, han provocado que se acelerara el proceso de aprobación del Plan, que por otro lado, llevaba ya un largo periodo de consultas previas a su aprobación definitiva.
Hablemos del tema que nos concierne: los bancos de hábitat. Este plan los cambia el nombre, y los denomina bancos de conservación o bancos de biodiversidad. Como el tema del nombre, no es el de este post,  ya hablaremos sobre él más adelante. Por primera vez, y a pesar de tentativas anteriores (se intentó incluir la acepción “banco de hábitat” en el borrador del reglamento que desarrolla la ley de responsabilidad ambiental) se ha introducido el término banco de hábitat, en este caso banco de conservación o banco de biodiversidad en un texto legal español.
Los bancos de conservación o de biodiversidad, aparecen como una posible vía de solución a los problemas detectados en los procedimientos de evaluación ambiental, a los incumplimientos de la ley 45/2007 de patrimonio natural y como nueva alternativas a medidas establecidas por la ley de responsabilidad ambiental.
Y no sólo eso, dentro de los objetivos del Plan, en la meta 8, se enumeran los bancos de conservación como una de las acciones a asignar recursos presupuestarios, para su estudio, y si procede, puesta en funcionamiento. Aunque el importe económico asignado para las acciones que engloban la meta 8 no es muy significativo, 1.000.000€, en los 6 años de vigencia del Plan, no deja de ser un avance.
Ya sólo queda seguir avanzando en el estudio y desarrollo de los bancos de conservación en España, como ya se ha hecho o se está haciendo en otros países de nuestro entorno. Desde ECOACSA, apostamos por este mecanismo de mercado, como uno de los instrumentos que necesita la sociedad actual para la conservación de los bienes tan preciados que en materia de Patrimonio Natural y Biodiversidad tiene este país y seguiremos investigando en ello.
¡Vamos por el buen camino!

martes, 26 de julio de 2011

¿Qué es un Banco de Hábitat?

El sistema de Bancos de Hábitat es un modelo de compensación de daños ambientales que nace en EEUU. Mediante este sistema, se permite la compensación de daños al medio natural causados por proyectos, desarrollos y obras entre otros. Apoyados en sus orígenes en el “Clean Water Act”, así como en el “Endagered Species Act”, estas dos legislaciones obligaban a la no pérdida neta de especies o ecosistemas acuáticos.
Un Banco de Hábitat es una figura ambiental basada en la creación de valor ambiental, por parte de empresas creadas para tal fin, en zonas degradadas o susceptibles de ser mejoradas ambientalmente, para comerciar con  el capital natural generado. Esta figura se emplea para compensar los daños ambientales que generan las empresas en su actividad. De esta manera, las empresas, en vez de pagar por dañar el medio ambiente, compran créditos ambientales, de forma que se compense (desde un punto de vista ambiental) el daño producido, buscando esta no pérdida neta de biodiversidad.
Un Banco de Hábitat se crea para la generación de valor ambiental que se comercializa en forma de créditos ambientales. Un crédito ambiental constituye una unidad de valor natural creada, que puede resultar intercambiable por la unidad de valor natural equivalente dañada o destruida por una empresa como consecuencia de su ciclo productivo, cuando ha resultado inevitable la generación de ese daño.
Los Bancos de Hábitat, habrán de estar directamente vinculados con los agentes o tipos de contaminación que generen las empresas que compren créditos con el objeto de compensar sus daños generados. Será necesario que los créditos sean equivalentes al daño ocasionado y que se encuentren en un lugar cercano al mismo o en el mismo ámbito geográfico.
El sistema de Bancos de Hábitat, es un sistema eficaz contra la pérdida de ecosistemas puesto que, siguiendo un plan de desarrollo territorial, permite, apoyándose en los beneficios de la economía de escala, la integración de zonas protegidas ofreciendo compensaciones más económicas para los promotores y operadores y facilitando a las administraciones y organismos de control el seguimiento de las restauraciones (se agrupan las compensaciones en un proyecto único con supervisión de la administración). Es decir, se desarrolla un modelo win-win mediante el cual salen beneficiados tanto administraciones como inversores en activos naturales. Además, permite la obtención de nuevos ingresos a los propietarios de terreno rural que en otras circunstancias se ven avocados al abandono de sus propiedades por falta de rentabilidad o incluso porque el coste de las explotaciones es superior a los beneficios obtenidos por las mismas.

viernes, 15 de julio de 2011

¿Porqué no le damos valor económico a la biodiversidad?

Cuando se  destruye la  naturaleza. Nos   hemos acostumbrado   a mirar para otro lado. Porque  no interesa …. Porque  genera  rentabilidad  económica. Pero…

¿Y si crear y mantener la biodiversidad generara beneficios económicos? ¿Podría ésta la solución para conservar la naturaleza?

A pesar de los esfuerzos de buena parte de la sociedad, no somos capaces de frenar el deterioro de la naturaleza, ni la pérdida progresiva de especies, ni la pérdida de biodiversidad. La red de espacios protegidos no son suficientes, y es necesario que la sociedad tome partida en la conservación de la naturaleza para evitar los pequeños impactos que paulatinamente van minando nuestros ecosistemas.

Por otra parte, los accidentes medio ambientales, o los daños producidos por las obras y nuevos desarrollos urbanísticos, muchas veces no se reparan correctamente.

¿Cómo acabar con la despoblación del medio rural? ¿Cómo impulsar el desarrollo rural?¿Y si combinamos todos estos problemas y le damos una solución?

Crear y desarrollar biodiversidad en forma de activos naturales para poder comerciar con ellos como si fueran Activos Ambientales. Con esto se conseguiría dar valor a los bienes naturales que se creen y obtener beneficio de ello. Sería como algo parecido a los derechos de CO2, pero en vez de con derechos a contaminar, con generación de bienes ambientales. Estos bienes ambientales generarían créditos ambientales, que podrían comprarse o venderse en función de su precio en un mercado específico, e incluso pueden, como en la actualidad se hace en los Bancos de Hábitat de EEUU, servir para compensar daños ambientales generados según la ley de Responsabilidad Ambiental o compensaciones por evaluaciones de impacto ambiental.

Esto no significa tener barra libre para contaminar, o construir. Este comercio sólo sería posible para impactos inevitables y aprobados por la administración.